Ropa hecha de bolsas plásticas

Ropa hecha de bolsas plásticas

MODA SOSTENIBLE

Otra de las cosas que se pueden hacer con materiales reciclados, específicamente bolsas plásticas, es ropa, sí, ropa como camperas, faldas, chalecos, etc… es increíble la cantidad de cosas que podemos hacer con materiales reciclados y cuanto podríamos ayudar a no contaminar el medio ambiente si reutilizamos todo lo que tenemos a mano.

Estuve leyendo mucho sobre este tema y quería compartirlo con ustedes porque es fascinante llegar a conocer todas las posibilidades que estos materiales nos brindan.

Pero comparto en principio una idea muy ingeniosa:

Chaleco hecho de bolsas de basura

Es simple de hacer, ya que solo necesitas una bolsa de basura y un cierre a la medida de tu talla.

1. Entallar la bolsa para que pueda estar hecha a tu medida. Esto se puedo hacer colocando la bolsa en tu espalda para poder encajar la medida adecuada.

2. Cojer un cierre y coserlo a la bolsa. Así le das la opción de poder cerrarlo para que quede con un chaleco hecho de algodón o tela.

Les comparto una parte de una nota muy interesante que  tomé de:

http://sostenibilidad.semana.com/hablando-verde/tendencias/articulo/fina-moda-hecha-basura/29083

Una iniciativa para mujeres combina la protección medioambiental con el empoderamiento de las mujeres en Burkina Faso:

MODA HECHA DE BASURA

Habla de como en Burkina Faso, comenzó en el año 2003 un emprendimiento que crea ropa de materiales reciclados, y que emplea a muchas mujeres del lugar :

De las calles a las boutiques

El proyecto de reciclaje de bolsas plásticas fue fundado el 4 de marzo de 2003, con solamente seis mujeres empleadas a tiempo completo. A finales de 2003 ya trabajaban en él 18 mujeres, y hoy ya son 85.

Ellas lavan a fondo las bolsas plásticas recogidas y luego cortan las láminas en tiras finas. Finalmente, en un telar, estos hilos de plástico se convierten en una especie de tela firme. Esta tela es apta para hacer carteras. La otra opción es tejer o hacer crochet con los hilos. Casi siempre, las mujeres trabajan al aire libre sentadas en el patio del centro. Hábilmente hacen fruteros coloridos de crochet o pendientes en forma de gotas de color rosa. Sin embargo, la ropa tejida es la que tiene un toque muy fino, como por ejemplo, un conjunto de una falda negra estrecha con su blazer, las telas con estampados clásicos y coloridos y bolsas de mano en las formas clásicas. El negro domina en los diseños por la sencilla razón de que en Burkina Faso las bolsas de plástico son negras.

Las mujeres encuentran materia prima en abundancia en las calles de Burkina Faso ya que allí no faltan los residuos plásticos. En el 2010, las mujeres procesaron aproximadamente 14 toneladas de bolsas plásticas. “Y podríamos hacer mucho más si vendiéramos más”, dijo Khady Traoré, la secretaria del centro de reciclaje. El centro tiene su propia tienda pero la mayoría de las piezas van a Europa y los EE.UU. Los pedidos llegan por correo electrónico. Algunas organizaciones compran los productos y los venden en Francia, Austria o Alemania.

Khady también confirma lo que Mary Robinson y otras visionarias ya dijeron: las mujeres son las primeras en sufrir las consecuencias de la destrucción del medio ambiente. “Por ejemplo, la deforestación les afecta porque ocasiona una escasez de madera para el fuego de sus cocinas”, explica la secretaria. De ahí la sensibilidad de las mujeres sobre el tema y la gran motivación que tienen para trabajar.

La miseria de antes es ahora solamente un “mal recuerdo”

Una motivación importante es tener un ingreso propio: “Antes de que existiera el centro de reciclaje”, dice una empleada que pidió no ser identificada, “la mayoría de nosotros no hacía nada y vivía en la miseria. Gracias al centro, ahora puedo alimentar a mi familia. De lo contrario, algunos días no habría nada para comer en casa”.

A las mujeres se les paga por pieza. En promedio, ganan 24.000 francos CFA (moneda común de 14 países africanos) por semana, el equivalente a unos 37 euros. Este ingreso es suficiente para las mujeres y alcanza para mejorar sus condiciones de vida. “Ahora tengo para la electricidad que antes no teníamos, puedo vestir bien a mis hijos, y puedo darles pequeños regalos”. “Incluso, me alcanza para ahorrar un poquito”, dice otra mujer. Y una tercera añade: “Antes de que encontrara trabajo, mis hijos fueron expulsados ??de la escuela porque no podíamos pagar las cuotas escolares. Desde que tengo este empleo en el centro de reciclaje, eso ya es solamente un mal recuerdo”.

El reciclaje de bolsas de plástico es el proyecto estrella de GAFREH. Sin embargo, no es lo único que hace la asociación. En general, es una organización que agrupa a 117 iniciativas con más de 5.000 mujeres. Algunas producen jabones, otras colorantes, y otras se especializan en restauraciones. Si es necesario, GAFREH incluso tramita los microcréditos para sus miembros. Quien otorga el préstamo puede estar seguro que estas mujeres sabrán utilizar el dinero de manera responsable. Mediante GAFREH ellas pueden intercambiar ideas y poner en práctica nuevas iniciativas. Se dan también cursos de alfabetización para mujeres. Además, la asociación les da la opción de participar en seminarios de planificación familiar.

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